Todavía no completo la lista de los cinco acontecimientos que despertaron mi indignación en el 2007 (la lista es amplia y la elección difícil) cuando ya nos recetan la primera del 2008.
En un acto de censura y desprecio a la inteligencia tanto de ella como de sus escuchas, los dueños de la cadena W Radio (españoles para colmo, probables herederos y nostálgicos de la era franquista) en acuerdo con Televisa (no podía faltar), suspenden la emisión del programa de la periodista Carmen Aristegui (ganadora del premio nacional de periodismo) al no renovar el contrato.
En palabras de la propia Aristegui: “La explicación esencial es que el modelo editorial que hemos practicado a lo largo de estos años en W Radio es incompatible con el modelo de noticiero, el modelo de dirección editorial que la propia empresa ha determinado, que ha experimentado en otros lugares y que le ha dado los resultados que la propia empresa desea precisamente para W Radio en México”.
La periodista afirmó que el contrato con Radiópolis contenía un “punto básico” acerca de la “ética periodística”. La empresa “fue clara en que quería modificar el modelo de la dirección editorial”, dijo.
El cuarto poder cobra facturas al ser Aristegui una de las pocas voces que dieron espacios para difundir la inconstitucionalidad de la Ley Televisa y de la reciente reforma electoral que afecta intereses económicos millonarios a los medios de comunicación.
¿Qué puede hacer el ciudadano común en este sentido?. Expresar su inconformidad con esa censura que atenta contra la libre expresión escribiendo a la cadena televisiva y radiofónica; no sintonizar esa estación y difundir la noticia por cualquier medio. Eso dará idea de la fuerza que puede tener la conciencia colectiva.
Animo.. si, indiferencia nunca.
Y eso? Por qué dejaste de escribir. Primera vez que entro a tu blog, pero están chilos los posts. Deberías seguirle. Saludos.