El tránsito vehicular en la ciudad se ha incrementado los últimos años. Si al desmedido incremento del parque vehicular agregamos avenidas y calles angostas, semáforos en cada esquina no coordinados y ausencia de lugares de estacionamiento en zonas del centro y comerciales, el resultado es previsible. La cereza del pastel es la falta de conciencia cívica y consideración de la libertad de tránsito de los demás, aderezado con impunidad.
Ejemplo de ello es la avenida Alvaro Abregón, eje principal de la ciudad. La foto corresponde a conocida esquina, donde es común encontrar vehículos estacionados que impiden el libre flujo de autos y dar la vuelta contínua a la derecha. No es el único ejemplo, una cuadra atrás está una sucursal bancaria, y cerca de la lomita hay escuelas donde la consigna es dejar o recoger al “educando” justo frente a la puerta, aunque se obstruya un carril.
Y los demás ? A poco existen ?
Si eso ocurre en la Obregòn, ya para que hablamos de otras avenidas….
